Se busca con urgencia: Un botón para apagar la mente

 

Cuando el cerebro trabaja horas extra y nadie le paga el doble.

Por: Nulkin Piña Montero

Psicólogo y Educador

Si existiera un campeonato mundial de pensar demasiado, muchos llegarían a la final… y luego pasarían toda la noche preguntándose si realmente merecían ganar.

Vivimos en una época donde el cerebro parece haber firmado un contrato de trabajo permanente. No tiene horario de entrada, tampoco de salida y, mucho menos, vacaciones.

Mientras el cuerpo intenta dormir, la mente organiza reuniones, revive discusiones de hace cinco años, imagina tragedias que nunca ocurrirán y ensaya conversaciones que probablemente jamás sucedan.

Desde la psicología clínica, este fenómeno tiene nombre: una activación mental constante que puede favorecer el desarrollo de ansiedad, estrés crónico, insomnio y agotamiento emocional. Sin embargo, muchas personas lo consideran «normal». Frases como: «Yo soy así, no puedo dejar de pensar» o «Descansaré cuando termine todo» son cada vez más frecuentes. La mala noticia es que «todo» nunca termina.

Resulta curioso que cuidemos el vehículo con cambios de aceite, revisemos la batería del celular cuando baja al 20 %, pero pretendamos que nuestro cerebro funcione perfectamente después de semanas sin descanso emocional.

La mente no es una máquina industrial. Es un órgano extraordinario, pero también necesita pausas. Cuando se le exige más de lo que puede soportar, comienza a enviar señales: irritabilidad, dificultad para concentrarse, olvidos frecuentes, explosiones emocionales, dolores físicos sin causa médica evidente y una sensación permanente de que algo malo está por suceder.

Lo más interesante es que muchas personas llegan al consultorio diciendo:

—»Doctor, creo que me estoy volviendo loco.»

Después de una evaluación clínica, la respuesta suele ser mucho más sencilla:

«No se está volviendo loco; simplemente lleva demasiado tiempo sin darle vacaciones a

su cerebro.»

La psicología clínica nos recuerda que no todo pensamiento merece nuestra atención. Hay ideas  que llegan solo para tocar la puerta y marcharse. El problema aparece cuando les ofrecemos café, cena y hasta una habitación permanente dentro de nuestra cabeza.También es importante entender que buscar ayuda profesional no significa debilidad. Al contrario, demuestra inteligencia emocional. Nadie espera que una fractura sane solo con buena actitud; de igual manera, las heridas emocionales necesitan atención, estrategias y, en muchos casos, acompañamiento psicológico.

Así que hoy haga una prueba: deje el teléfono unos minutos, respire profundamente, converse con alguien sin mirar una pantalla, ríase de usted mismo, duerma las horas necesarias y recuerde que la paz mental no es un premio para unos pocos; es una necesidad para todos.

Porque, aunque el cerebro sea el órgano más poderoso del cuerpo, también puede agotarse… y cuando él protesta, todo el organismo escucha.

Moraleja clínica: Si su mente lleva semanas haciendo horas extras, no espere a que presente una carta de renuncia en forma de ansiedad, depresión o agotamiento. Escúchela antes de que tenga que gritar.

Por: Nulkin Piña Montero

Psicólogo y Educad

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