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COLUMNA INVITADA Por un cambio de imagen Por Julio Martínez Pozo El autor es periodista. lunes 13 de octubre de 2008 Los desafíos de un presidente que ha de emprender una tercera gestión de gobierno en una coyuntura de petróleo caro y de crisis alimentaria, tienen la vastedad de ese inmenso mar que besa nuestra ciudad. En un desborde de optimismo, que no nos sienta mal, uno de esos problemas, el alimentario, el presidente lo enfoca como una gran oportunidad para que el aparato productivo del país, con el auxilio del gobierno, emprenda vuelo definitivo hacia la autosuficiencia y la exportación. Dijo después de su triunfo en una entrevista para el diario El País, de España, que "nuestros productores a veces se quejan de que no pueden ser competitivos ante la importación de granos subsidiados desde Estados Unidos y Europa. Ahora, al haberse encarecido la producción internacional. Pueden competir si reciben del gobierno la asistencia necesaria para ser competitivos en el mundo". Lástima que ese reto encuentre a los productores dominicanos, encadenados a dificultades estructurales que no sólo les impiden producir para la exportación, sino incluso, les tornan incierta la subsistencia. De cada diez, cuando menos ocho, no califican para aplicar por financiamientos en la banca comercial, que por tratar de evitar nuevos colapsos ha endurecido sus normas prudenciales, y los pocos que califican pasan por serias dificultades para cumplir. Con insumos por las nubes, las necesidades de capitales son mayores, pero ningún banco que no sea el Agrícola quiere por sus puertas a clientes de alto riesgo. El gobierno puede auxiliar, y ha intervenido para evitar la quiebra de los productores de pollos y huevos, y aún así el sector vive un momento desesperante. Aunque en la factura petrolera tenemos como paliativo a Petrocaribe, los precios de los combustibles han ido buscando un nivel irresistible. A nivel interno, ahora se mira con más antipatía el componente impositivo. No hay que ser adivino para advertir que al país le aguarda una etapa perturbadora con el incremento de las protestas que procurarán una modificación de la ley de hidrocarburos para disminuir los ingresos que recibe el Estado por impuestos a los combustibles, fuente de los recursos para el pago de los compromisos de la deuda externa y los subsidios al sector eléctrico, al gas de cocinar, al transporte de pasajeros, y, más reciente, a varios producto de la canasta básica. Lo importante es que en este aspecto el gobierno cuenta con un equipo económico eficiente y experimentado, que tratará de procurar las salidas menos traumáticas. Aún así, hay motivos para la preocupación. Pero los gobiernos se eligen precisamente para enfrentar problemas y presentar soluciones, y el presidente Leonel Fernández sabe que el desempeño de los próximos cuatro años, será la referencia que conservarán los dominicanos para juzgarle. Si sale airoso, deja abierto cualquier resquicio de futuro, pese a que por el momento, la Constitución es categórica, pero si la nueva administración es arropada por una percepción negativa, la historia podría tornársele implacable. Así como él ve en la crisis de los alimentos una oportunidad para avanzar, la que se le presenta a él, al ejercer el poder por tercera vez, es la oportunidad de procurar la reivindicación histórica, que es demostrar que un mismo gobierno puede reinventarse, energizarse y prestigiarse, que no teníamos razón los que en su momento llegamos a plantear que tales cosas hubieran resultado más expeditas en otro esquema. Es cierto que un presidente que se reelige no tiene que desaprovechar la experiencia de muchos de sus funcionarios, que probablemente se pueda lograr un equilibrio entre viejas y nueva designaciones, lo importante es que se tome en cuenta no arranca bien un gobierno nuevo que luzca viejo. El presidente tiene la gran oportunidad de variar esa lastimosa percepción que los dominicanos tienen de la política y de los políticos con la designación de un gabinete en el que el común denominador sea la vocación de servicio. Hay gente que ha estado en cargos los ocho años completos de las dos administraciones, muchos no han llevado las cosas mucho más allá de los beneficios que les arrastran las funciones que desempeñan, pero otros han estado al servicio permanente de sus intereses y de los negocios de sus vinculados. Ese tipo de funcionarios deberían ser vacacionados o enviados al servicio exterior. Hay una buena oportunidad de convencer a muchos de los electores que votaron PLD de que esa era la mejor opción, no porque infundiera menos temores, sino porque vela por el bienestar social y cuida el manejo de cada centavo que administra. 24horas.com.do
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