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COLUMNA INVITADA ¿Hacia dónde vamos? Por Julio Martínez Pozo El autor es periodista. viernes 5 de diciembre de 2008 A un mes de la victoria electoral del Partido de la Liberación Dominicana, uno sus artífices ha convocado a sus amigos de los medios en por lo menos tres oportunidades, pero ninguna ha sido para acompañarle en una de esas celebraciones campestres que goza como un niño, riendo hasta más no poder y bailando hasta los anuncios. Sus llamados lucen atados por un propósito: construir una agenda que nos guíe por el desarrollo y que nos haga salir airosos de las tempestades. Es el objetivo de invitar a la entrega del informe en que la Cepal recomienda las acciones que deberíamos emprender los dominicanos para alcanzar el desarrollo en los próximos 25 años; es la intención de llamar a la inauguración del seminario regenteado por la misma institución, y la de la convocatoria para la puesta en circulación de su libro "¿Hacia dónde vamos?". ¿Qué ha perseguido Juan Temístocles Montás al reiterarnos en envoltura distintas los mismos mensajes? Generar el tañido de las campanadas de alerta al propio Gobierno y al resto de la sociedad. Si continuamos en el "cortoplacismo" y la demagogia, no sólo tendremos que seguir leyendo titulares como el principal del periódico Hoy de éste sábado 21 de junio: "La educación dominicana continúa entre las peores", sino que jamás lograremos acercarnos a los parámetros de desarrollo humano de las naciones del primer mundo, y el país habrá que entregárselo a la delincuencia. Temo no es ningún aguafiestas que ha contenido las celebraciones al aseverar que la nueva administración que encabezará el presidente Leonel Fernández está aguardada por una crisis más grave que la que hubo de encarar a partir del 2004, es sencillamente una voz franca, bien documentada y responsable, que se resiste a actuar sorprendido por los acontecimientos. "Lo que propongo en este libro es que pensemos el presente y el futuro de la República Dominicana y que asumamos el compromiso de llegar al desarrollo en un horizonte temporal no muy lejano. Eso conllevará incrementar el ingreso per cápita de los dominicanos, aumentar la esperanza de vida de los dominicanos y las dominicanas y elevar el grado de escolaridad de nuestra población de 15 años en adelante". El propósito de desarrollarnos de verdad, que no se confunda con ver circular más carros de lujo y levantarse más torres espectaculares, no es meramente competitivo. Es el de tener dominicanos con mejores oportunidades para acceder al empleo, mejores servicios y mejor educación. Más que crecer en todos esos lujos, que tenemos mucho más de lo que nuestra propia economía debía permitirse, la meta de desarrollarnos lo que implica es acercar más los ingresos de los que menos reciben, a los de lo que más reciben, que es como puede lograrse un tema que Juan Temístocles Montás aborda con pasión: la cohesión social.. "Durante la segunda mitad del siglo pasado, la República Dominicana experimentó un proceso de crecimiento relativamente alto, no sólo en el contexto de la economía de América Latina y el Caribe sino también a nivel mundial. Durante el período 1952-2000, el producto per cápita de la República Dominicana medido en términos de paridad de poder adquisitivo creció a una tasa promedio anual cercana al 3%. "Sin embargo, cuando se comparan los indicadores de condiciones de vida de la República Dominicana con los mostrados por países con niveles de desarrollo similar, se observa que la República Dominicana ha mostrado una gran incapacidad para que la mayor generación de riqueza que crea el crecimiento económico se traduzca en mayor bienestar y desarrollo humano para su población. Ha sido ampliamente documentado que los indicadores sociales de la República Dominicana no se corresponden con lo que ha de esperarse dado su nivel de ingreso. "Por ejemplo, mientras en materia de indicadores de salud, como mortalidad infantil, la República Dominicana se encontraba en mejores condiciones que El Salvador, Honduras y Nicaragua en el período 1950-1955, al iniciar este nuevo siglo la República Dominicana se encontraba rezagada respecto a este indicador. De la misma manera, mientras en el año 1970 la República Dominicana ocupaba la posición de 16 de 27 países de la región de América Latina y el Caribe en tasa de analfabetismo, en el año 2000 había perdido dos lugares, ubicándose en la posición 18 de 27. Del mismo modo, El Salvador, Guatemala y Honduras lograron avanzar más rápidamente que la República Dominicana en el índice de Desarrollo Humano durante el período 1975-2003, con todo y que el crecimiento económico de esos países fue inferior al de la República Dominicana". 24horas.com.do
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