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COLUMNA INVITADA Claves del proceso Por Julio Martínez Pozo El autor es periodista. viernes 5 de diciembre de 2008 A 72 horas del cierre de la campaña electoral, pueden adelantarse algunas conclusiones. La primera de ellas es la de la fortaleza de la candidatura del doctor Leonel Fernández. Desde el momento en que activábamos en el proceso interno del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), manejábamos la hipótesis de que esa organización tenía chance de triunfo con cualquiera de sus principales aspirantes presidenciales, aunque entendía que resultaba más expedito el camino de la alternancia. En nuestro arsenal de argumentos estaban los tradicionales traumas de los procesos reeleccionistas, sus limitaciones para generar esperanza y la merma que provocan al desarrollo institucional en nuestros países. Transcurrido más de un año de la elección interna, los factores imponderables nos llevan a preguntarnos, si ciertamente el PLD habría conservado su oportunidad de triunfo, con una candidatura distinta a la del presidente Leonel Fernández. Hasta la llegada intempestiva de las dos tormentas que asolaron el país a finales del año pasado, presentando de la forma más descarnada el cuadro de la miseria que nos abaste, tenía validez nuestro planteo de que las posibilidades de victoria electoral eran más amplias con un cambio de piloto, pero desde entonces el gobierno ha acometido un conjunto de acciones, que nadie está seguro de que fueran tan amplias, sino se impulsara desde el poder la propia repostulación del mandatario. Las mismas interrogantes operan con la crisis mundial de los alimentos y su proceso de encarecimiento. El gobierno ha respondido con la implementación de un serial de subsidios, que nadie se le ocurre que fueran tan amplios y variados para favorecer una aspiración que no fuera la del propio presidente que los ha aplicado. Salvo los ruidos provocados por el cuestionamiento al manejo de la presa de Taveras, en Santiago, las tormentas contribuyeron a proyectar un gobierno más eficiente y solidario, lo que ayudó a disuadir, parte del rechazo que se le iba acumulando a la propia figura presidencial y a mejorar significativamente su imagen. De su lado, los subsidios han neutralizado parte del efecto político de las alzas, que de todas formas han sido una de las promotoras del innegable fortalecimiento final de la principal opción opositora. La mayoría de las encuestas, aunque sospechosas de proximidad gubernamental, indican hasta la semana final, que el incremento de la opción opositora no se ha operado en desmedro de la candidatura del presidente Fernández, al que todas proyectan posibilidades de triunfo holgado en la primera vuelta. Por otra parte, el rechazo que hacía parecer remota la posibilidad de un fortalecimiento electoral del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), se ha diluido ostensiblemente y ha variado algunos pronósticos. En estos momentos nadie, que no esté analizando como fanático, se atreve a sustentar que el PRD mantiene una candidatura estancada y que tendría un desempeño que no superaría el alcanzado en las presidenciales anteriores. En principio, el candidato del PRD trató de sortear el rechazo que había acumulado esa organización, promoviéndose al margen de ella, lo que le enajenó apoyo, a pesar de que había logrado la unidad de la organización. En el tramo final se ha arropado con la simbología de su partido y lo ha entusiasmado e integrado plenamente a la campaña, despertando ese gran sentimiento que llueva, truene o ventee, se mantiene alojado en más de un tercio del electorado. Si hoy puede haber una solución de primera vuelta, reside sobre todo, en el impacto del descalabro de la tercera opción, que es la del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), que hasta en el mejor de los escenarios es proyectado por debajo de un 10%. Si el reformismo descendiese a la mitad de la votación de la presidencial anterior, 8%, facilita que en el conteo efectivo, el presidente Fernández pueda acumular la votación necesaria para ahorrar los traumas de una segunda vuelta, pero si se moviese por encima de ahí, y por otra parte se produce un cúmulo de varios puntos en las otras opciones: Eduardo Estrella, Guillermo Moreno, Pedro de Jesús Candelier y Trajano Santana, la historia puede tener otro desenlace. El PLD tiene el chance de apurar las cosas, obrando en los días posteriores para vencer su propia apatía, que no es el reflejo de su acalorado proceso interno, sino de la marginación que ha experimentado una parte de la estructura, con el nivel de priorización que han tenido los provenientes de otras organizaciones. Es hora de mirar y animar hacia dentro para que no se produzcan imprevistos. 24horas.com.do
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