Robert Lighthizer, funcionario de tiempos de Ronald Reagan y duro crítico de las prácticas comerciales de China, se prepara para asumir el cargo de principal negociador comercial en EU y de acuerdo con abogados será un negociador sumamente duro. Las negociaciones comerciales sobre las importaciones de acero se prolongaban y a Lighthizer no le gustó la oferta japonesa. Así que la plegó en forma de avioncito de papel y la lanzó desde su escritorio al principal negociador de Japón.

En cuestión de días, los japoneses acordaron reducir la cuota de su país en el mercado estadounidense del acero, una pieza clave del plan del entonces presidente Ronald Reagan para reducir las importaciones de acero extranjero.
El acuerdo de 1985 coronó semanas de negociaciones en las que Lighthizer, entonces segundo del representante de Comercio de Estados Unidos, sorprendió a sus pares japoneses con bromas ásperas y los desgastó con su desdén por sus propuestas, recordaron antiguos colegas. Durante una presentación japonesa, se dedicó como broma a desmontar su micrófono.
Ahora, Lighthizer, de 69 años, recibió un megáfono. Se está preparando para asumir el cargo de principal negociador comercial de un presidente que sostiene que las verdaderas raíces del republicanismo se encuentran en la tendencia proteccionista de líderes tan antiguos como Abraham Lincoln.
Donald Trump ha prometido un enfoque nuevo y duro respecto del comercio, que protegerá a los trabajadores y las empresas estadounidenses, incluso si eso significa aplicar aranceles a los productos extranjeros y hacer caso omiso de las decisiones que tome la Organización Mundial del Comercio (OMC).
“Él será el martillo”, dijo Bill Perry, socio del bufete de abogados Harris Bricken, que fue contratado por Lighthizer para la oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos en los años 80. El primer punto de la agenda de Lighthizer será la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Las negociaciones originales para ese acuerdo de 1993 llevaron dos años; el gobierno de Trump quiere un nuevo convenio en la mitad de ese tiempo.
Con respecto a China, que representa más de la mitad del déficit comercial de 500 mil millones de dólares de los Estados Unidos, Lighthizer propone un enfoque aún más duro y más quejas comerciales de los Estados Unidos. En un plano más fundamental, tendrá como misión modificar la forma en que Estados Unidos gestiona su comercio con el mundo, teniendo en cuenta la afirmación de Trump de que, si bien el libre comercio es bueno, el sistema actual no lo ha hecho realidad.
Matthew Nolan, abogado de Arent Fox, dice que Lighthizer es “un abogado agresivo” que podría creer que la elección de Trump le da la licencia para asumir posturas duras.
“No creo que se sienta restringido por limitaciones actuales o pasadas”, dijo Nolan, que representó a los gobiernos de Canadá y México en disputas comerciales. “Creo que no se va a descartar nada”.
A algunos economistas les preocupan los posibles resultados. “Los consumidores compran muchas cosas de origen chino y el impacto inmediato de un arancel más alto sobre los productos chinos sería el aumento de los precios”, dijo Chad Bown, investigador sénior del Instituto Peterson de Economía Internacional.
Las políticas estadounidenses podrían llevar al estallido de guerras comerciales internacionales, agregó Bown. “China tomará represalias”, señaló. “Y si usted es un trabajador o un agricultor cuyo sustento está ligado a la posibilidad de vender sus productos a China, también se verá perjudicado”.