Bebé. Por Connie Matthiessen.
Bebé. Por Connie Matthiessen.

Publicado por BabyCenter en Español

Si ves una película antigua, podrás identificar de inmediato a un mal doctor. Casi siempre salen de consultorios sórdidos y tienen un aspecto desarreglado y sospechoso.

Gracias a las mejoras en la educación y supervisión médica, la mayoría de los doctores en la actualidad están bien educados y tienen una acreditación sólida. “Las diferencias entre los doctores buenos y malos son más sutiles, más personales, más difíciles de detectar pero igual de críticas para ti”, expresa George LeMaitre, cirujano y autor de Cómo escoger un buen doctor.
Por su parte, la pediatra del Área de la Bahía de San Francisco, Laurel Schultz dice que los llamados doctores “malos” por lo general no son malas personas. Es posible que trabajen demasiado, estén aburridos o exhaustos o bien, una combinación de esas tres cosas.
Es posible también que no estén contentos con su profesión. Y eso para Schultz es fácil de reconocer. “Han perdido su curiosidad intelectual. No les importa y se les nota”.
En tanto Jennifer Shu, pediatra en Atlanta y portavoz de la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP por sus siglas en inglés), anima a los pacientes a confiar en sus instintos. “Si no te sientes bien con un médico, busca otro. Recuerda que el doctor de tu mejor amiga no necesariamente tiene que ser el adecuado para ti y tu familia”.
¿Cómo puedes reconocer a un mal doctor? Se lo preguntamos a un grupo de expertos, que identificaron siete señales de alerta que hay que tener presentes:
1. Una actitud indiferente o poco compasiva
Ten en cuenta que estás buscando cuidado médico, no un nuevo amigo. Así que al elegir a tu doctor, una personalidad vivaz y simpática, quizás no sea una prioridad. Sin embargo, es recomendable mantenerse alejado de alguien que es habitualmente frío y condescendiente, o que no te recuerda de una consulta a la siguiente.
Esto puede parecer obvio, pero algunas veces, muchas personas se dejan llevar por las apariencias. Por ejemplo, un título médico prestigioso, un consultorio en una zona elegante, o una fuerte campaña publicitaria pueden ocultar el hecho de que un doctor es mediocre. Como lo indica LeMaitre: “interesarse por el paciente va de la mano con curarlo”.
Y cuando se trate del doctor de tu hijo, presta atención en como él o ella interactúa con el pequeño. Una visita al doctor puede ser una experiencia atemorizante y un pediatra o doctor familiar comprensivo, se tomará el tiempo necesario para que tu pequeño se sienta cómodo.
Busca a un doctor que se baje al nivel de tu hijo para explicarle lo que está pasando y por qué, y que exprese una calidez y un interés genuinos. No importa que tanta experiencia y altamente recomendado sea el doctor de tu hijo, si éste hace caso omiso de los miedos de tu pequeño y pasa la mayor parte de la visita platicando contigo e ignorando a tu hijo, considera encontrar a alguien más.
2. No escucha, es indiferente
Incluso el doctor más experimentado y altamente capacitado necesita escuchar a sus pacientes y estar abierto a sus comentarios y preocupaciones.
La humildad es importante, dice el ginecólogo y obstetra William Barth Jr., jefe de la división de medicina materno-fetal del Hospital General de Massachusetts en Estados Unidos. “Como paciente, si voy con un doctor que dice, ‘Yo sé lo que hago y ésta es la única manera de hacerlo, y tú sólo debes obedecerme’, me salgo en 30 segundos de su consultorio. Quiero a alguien que tenga un enfoque abierto y sea considerado, no a un doctor que sea dogmático y demasiado seguro de sí mismo”, dice Barth.
La mayoría de los doctores están extremadamente ocupados, pero aun así un buen doctor se tomará el tiempo para contestar todas tus preguntas. Si te hace sentir que tus preocupaciones o preguntas son tontas o inadecuadas, es una mala señal.
Como paciente, tienes el derecho de esperar que tanto el doctor como el personal de su consultorio, ?desde la recepcionista hasta la enfermera? sean amables y capaces de responder a todas tus dudas. El doctor o un empleado de su consultorio, debe responder tus llamadas telefónicas lo más pronto posible.
3. Falta de conocimiento
Considera cambiar de doctor si el tuyo o el de tu hijo, no parece estar al día en cuanto a la literatura médica más reciente ni está al tanto de los nuevos adelantos médicos u otra información de salud. Parte de su trabajo es educar a los pacientes acerca de su salud. Esto significa explicar los resultados de exámenes médicos, mantener a los pacientes informados de los medicamentos prescritos, y proveer consejos sobre nutrición y otros temas de salud.
No esperes que tu doctor esté dispuesto a responder a todas tus preguntas o diagnostique cada problema en el mismo momento. Pero es razonable esperar que tu médico encuentre las respuestas y te las explique después.
Es mejor que busques otro médico, si detectas un patrón de errores de parte de tu doctor o su personal. Por ejemplo, si el médico te pide que te hagas un examen o análisis incorrecto o bien, parece que su secretaria nunca le pasa tus recados. Todos cometemos errores, por supuesto, pero descuidos constantes o de rutina pueden indicar que tu doctor hace también errores garrafales.
4. Malas recomendaciones
Un mal doctor es probable que tenga una reputación empañada. Puede que necesites hacer algo de investigación para asegurarte de que un doctor es aceptablemente bueno.
Comienza por conversar con el doctor familiar en el que confías, así como con amigos, parientes y compañeros de trabajo que puedan conocer al doctor. Revisa sitios en Internet que proporcionen también evaluaciones de los médicos.
Pero por supuesto, después de hablar con el doctor, serás tú quien tendrá la última palabra. El investigar a tu doctor te ayudará porque así puedes estar segura que has confiado el cuidado de tu familia en la persona correcta.
Las juntas médicas estatales de Estados Unidos tienen información sobre las infracciones más importantes cometidas por los médicos en cada estado. Para más detalles consulta el sitio de la Federación de Juntas Médicas Estatales (en inglés).
5. Siempre exige más exámenes y procedimientos
Un doctor debe recomendar exámenes y procedimientos adicionales si se justifican, por supuesto, pero sé cautelosa si esto pasa muy seguido.
En algunos casos, los doctores te piden que te hagas exámenes adicionales fuera de lo normal, dice Schultz, la pediatra del Área de la Bahía. “Eso puede ser una indicación de que no confían en su propio criterio. Por ejemplo, si tu hijo tiene pulmonía y el doctor ordena una radiografía del pecho, está bien. Pero esto no debe pasar cada vez que lo lleves al doctor”, aclara la experta.
Si no estás muy segura de que determinado procedimiento es necesario, es recomendable que pidas una segunda opinión. Si tu doctor se opone, considéralo como una señal de alerta, señala Barth, ginecólogo y obstetra.
“En mis inicios como doctor, creo que estaba un poco a la defensiva cuando mis pacientes me decían que buscarían una segunda opinión, pero ahora lo veo con agrado. Esto quiere decir que el paciente está pensando claramente acerca de su cuidado médico, lo que es algo positivo”, agrega Barth.
6. No respeta tu tiempo
¿Qué tanto debes esperar en el consultorio del doctor? Una espera de 20 minutos es razonable; más de una hora no lo es.
“Ten presente que seguramente habrá emergencias, pero si por lo general, esperas una hora o más para ver a tu doctor, yo buscaría uno nuevo”, sugiere Shu, la pediatra de Atlanta.
Si decides formar parte de un nuevo centro médico, sería mejor llamar a la oficina varias veces para ver cuánto tienes que esperar antes de que respondan a tus preguntas.
Consejo: Para evitar largas esperas, planea tus citas temprano por la mañana. Si puedes, evita programar las revisiones médicas de rutina en el invierno, durante la temporada alta de los resfriados y la gripe.
7. Credenciales y afiliaciones inconsistentes
La mayoría de los médicos están certificados por una junta médica. Esto no garantiza la capacidad del médico, pero es un importante sello de aprobación. A menos que tu doctor acabe de graduarse de la escuela de medicina y no haya realizado todavía los exámenes de certificación, no estar certificado por la junta médica es una señal de alerta de que algo no está bien.
Evita los doctores que no tienen una afiliación con un hospital o que están afiliados a uno que tenga malas evaluaciones.
Shu no cree que la universidad a la que el médico que estés considerando acudió, deba ser lo más importante al elegirlo. Sin embargo, dice que es esencial que te asegures que el doctor se graduó de una escuela de medicina y aprobó sus exámenes de la junta médica.
Mientras que la educación y las credenciales son vitales, Shu considera que no debes olvidar las características que pueden ser difíciles de medir: “La clase de doctor que tú eres tiene que ver más con tu curiosidad y compasión como individuo que ninguna otra cosa”.